¿Qué lleva a una persona a cruzar un océano sola? ¿A embarcarse en una travesía que puede durar meses, o incluso años, sabiendo que el mar no ofrece garantías?
En estas páginas encontrarás las historias reales de navegantes extraordinarios que desafiaron los límites de su época y de sí mismos.
Algunos navegaron en embarcaciones diminutas. Serge Testa dio la vuelta al mundo en un velero de apenas 3,6 metros, mientras que Yann Quenet cruzó océanos en un barco tan pequeño que muchos consideraban imposible vivir a bordo. Sven Yrvind dedicó toda una vida a demostrar que el tamaño no define la capacidad de una embarcación.
Otros desafiaron la edad. Laura Dekker y Jessica Watson emprendieron vueltas al mundo cuando la mayoría de los jóvenes apenas comienza a descubrir el mundo. Robin Lee Graham partió siendo un adolescente y regresó convertido en un hombre.
Algunos buscaron récords. Robin Knox-Johnston completó la primera circunnavegación del mundo en solitario y sin escalas. Ellen MacArthur llevó la resistencia humana al límite en los océanos más duros del planeta.
Otros buscaron algo más profundo. Bernard Moitessier renunció a una victoria casi segura para seguir navegando. Florence Arthaud se convirtió en una leyenda del Atlántico. Isabelle Autissier sobrevivió a naufragios en algunos de los mares más peligrosos del mundo.
También están los exploradores. Thor Heyerdahl cruzó el Pacífico en una balsa inspirada en técnicas ancestrales. Tim Severin reconstruyó embarcaciones históricas para demostrar que antiguas travesías eran posibles. Mike Horn y Peter Blake utilizaron el mar como puerta de acceso a algunos de los lugares más remotos de la Tierra.
Desde Joshua Slocum hasta Alessandro Di Benedetto, desde Alain Gerbault hasta Yvan Bourgnon, estas historias comparten una misma esencia: la voluntad de seguir avanzando cuando el horizonte parece inalcanzable.
Ricamente ilustrado y accesible para lectores de todas las edades, El próximo horizonte es un homenaje al coraje, la curiosidad y el espíritu de aventura que han impulsado a hombres y mujeres a adentrarse en lo desconocido.
Porque todo navegante sabe que, al alcanzar un horizonte, siempre aparece otro más allá.